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vida arrebatada


Con una caricia tus manos recorrieron mi sucia cara,y me miraste fijamente a estos ojos que reflejaban ese mundo al que estaba sometida,me había quedado sin pan,pero tu,me habías extendido tu mano y me habías invitado a tu casa. Bajaste la mirada,y tus manos,limpias y puras dejaron mi rostro para hundirse en el papel. Suavemente las letras iban brotando de aquella pluma entintada como si de magia se tratase...nuestro mundo es mágico ¿verdad?...iban brotando palabras,palabras que yo no llegaba a comprender,escritas en el idioma de los ricos. Yo estaba sentada,contemplando cada movimiento tuyo,cada arqueamiento de cejas,cada media sonrisa que me dedicabas,sin saber que significaba para tí,ni el porque me habías salvado de tan terrible pobreza. Y el tiempo pasaba,y tu mágica pluma iba gastando su tinta lentamente,pero tus manos no se cansaban,ellas trabajaban en tu nueva obra...¿sobre que escribes amor?...lentamente terminaste con una de esas hojas llenas de misterio sobre las que escribías,y volviste a mirarme,invitándome a tomar asiento entre tus brazos,pero mis ropajes estaban negros,y no quería mezclar mi oscura aura con la tuya tan pura. Pero te acercaste a mi, con tus manos acariciaste mi cuerpo,y tomando mi mano me invitaste a sentarme a tu lado,y comenzaste a leerme aquello que con tanta ansia escribías como si de un juglar contando un cuento medieval se tratase. Y yo lo escuchaba,pero no prestaba atención a sus palabras,sino a su voz,que acariciaba suavemente mis oídos envolviéndome en un ambiente que solo en sueños existía:y fuiste terminado de narrar aquellas palabras pero yo no quería ese momento final,e imagine que aquel cielo del que tanto hablaban debía asemejarse a tu voz,que me había muerto y que aquel hombre con ansias de escritor no era nadie sino el mismísimo Dios. Y terminaste con bellas palabras y me invitaste a tomar aquella pluma que habían escrito tan mágicas letras,y con tu suave mano agarraste la mía,y me hiciste escribir,haciéndome darme cuenta de que yo también podía agarrar aquel instrumento reservado solo a personas de alta categoría. Y pasaron los días y no me dejaste marchar de tu casa,me alimentaste con tus besos y me inspiraste calor durmiendo a mi lado. Me enseñaste a leer,pues me prometiste aquel primer día que yo sería también capaz de leer tus bellas palabras,también me enseñaste a escribir,pues me susurraste que una persona tan bella debía saber escribir. Y llego aquel día,en que cogí aquel papel,escrito el día que nos conocimos,el día que me salvaste y comencé a leer,ayudada por tu abrazo y tus palabras de ánimos

“y es que aquel día,una campesina de ojos azules como el cielo,pero cegados por la pobreza,se cruzó en mi vida,arrebatándome el corazón,llevándome a conocer la magia de la inspiración que tanto necesitaba,haciéndome soñar con su sonrisa y sus dulces mejillas teñidas de negro,y sus lágrimas tan transparentes como el cristal,pero prometí salvar su corazón,y calentar su alma,para que viviese,puesto que el mundo le había negado una vida que ella merecía,tanto como yo estaba destinado a vivir la mía”

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3 comentarios:

LadyLuna dijo...

¡Qué bonito!^^

Me ha recordado a un cuento que escribí hace un tiempo y que anda escondido en algún cuaderno, tendré que rescatarlo ahora que has hecho que vuelva a mi memoria =)

Me ha gustado mucho la idea del escritor que salva a la chica, a la misma vez que esa chica salva al escritor siendo su fuente más pura de inspiración.

La redacción, tal vez, estaría un poco más desahogada si hubiera algún punto y aparte, pero eso ya son signos de puntuación que irás adquiriendo tú misma al escribir más relatos^^

Ah, me alegra tu cambio de temática. La tristeza no está mal, pero tampoco hay que darle la espalda a lo bueno!

¡Un besito!

Silvia dijo...

:)

albaescritora dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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