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last life

Soñando...

Aún no había amanecido del todo,no serian mas que las 5 de la mañana,pero para mí,un hombre de mercado,el día llegaba mucho antes de lo normal. Eché un leve vistazo por la ventana,para variar el tiempo seguía siendo el mismo desde hacia varias semanas,un gris plomizo cubría el cielo de nubes,y varias gotas de lluvia mojaban el asfalto del nuevo Londres .Era ya una rutina el vestirse corriendo y salir deprisa por la puerta,en busca de nuevos clientes,en busca de un salario que me permitiese vivir,y en su espera. Había pasado ya un mes desde que le vi la última vez,sus cabellos relucían como el oro,sus ojos brillaban a la luz del sol y me transmitía la sensación de estar mirando pro momento un inmenso mar a la puesta de sol.

Sin detenerme mucho mas,me recogí el pelo en una coleta,me vestí rápidamente y salí,empezando a sentir las gotas de la lluvia en la cara. Definitivamente hoy tampoco seria un buen día de ventas. A los pocos minutos me encontraba detrás de un mostrador,lleno de varios pescados podridos,y alguna que otra fruta en mal estado,pero en esta época,la gente pagaba por cualquier cosa que poderse llevar a la boca. La lluvia había estropeado las cosechas,y las innumerables tormentas que azotaban Inglaterra no permitía a los barcos salir en busca de pescados. Era época de prospera para Gran Bretaña,pero también de hambre y pobreza para las personas que no pertenecían a la alta sociedad. Me sentía afortunado de mi trabajo,al menos me permitía un buen techo y comida.

El tiempo corría,como corren dos liebres asustadas en medio de cualquier campo,y mientras las horas pasaban,yo no podía dejar de pensar en él. Su dulce voz golpeaba mi cabeza,como la suave melodía que crea un pianista al tocar el piano,como las cuerdas de un violín,acariciadas por el arco del violinista. Era mi esperanza de cada día,por lo que me levantaba y me dormía. Verle aparecer podía hacer a un simple mercader el mas feliz en el universo,y verle marchar era como recibir una puñalada en el corazón. Estaba enamorado si,de aquel pescador,pescador de corazones de nacionalidad americana.

Le conocí harían unos tres años,y recuerdo aquel día como si de ayer se tratase. No era un día muy diferente al de hoy,un 19 de mayo,venía acompañado de un hombre bastante mayor,llevaban semanas navegando y venían agotados. Recuerdo verle aparecer,la lluvia había empapado su precioso pelo,y sus ropas mojadas dejaban ver su perfecto cuerpo. Me quede anonadado,ni el David de Miguel Ángel podía ser tan hermoso como el pequeño joven que se mostraba ante mi,mostrándome 3 peces y pidiendo solo 50 peniques por ellos. Debo reconocer,que me costó un tiempo reaccionar a lo que me estaba vendiendo,aceptando sin preámbulos y ofreciéndole mi casa como cobijo para que no tuviese que partir justo ese dia. Le pregunté desde donde venía navegando,quería saberlo todo sobre el,y no quería que dejara de mirarme a los ojos...

mi pescador,era de Seatle.

Acepto mi oferta,su padre se fue a seguir vendiendo,y él se quedo ayudándome con el mercado,gracias a él vendí el doble de lo que había vendido en semanas,cuando me sonreía tras una compra,se iluminaba el mundo. No queria que se fuese,no quería que sus ojos dejasen de mirarme,no quería perder su sonrisa nunca.

No pasaron muchas horas antes del atardecer,mi pescador se había quedado dormido detrás del mostrador,y se ve que su padre prefirió pasar la noche en los bajos barrios de Londres. Era un verdadero ángel al dormir,y había venido a traerle esa luz que faltaba a mi vida. Le cogí en brazos al cerrar el mercado,y tras unas horas caminando le lleve a mi casa y lo tumbe en mi cama,sentándome a su lado,y rozando con una leve caricia su cara,lo que hizo que toda mi piel se estremeciese con su contacto. Me quede media noche despierto,sin poder parar de mirarle...

Daban las 3 de la madrugada cuando se despertó,y ni me di cuenta. Se sonrojó al ver que le estaba mirando de aquella manera,pero sin decir ni una sola palabra,el también comenzó a mirarme así,sus ojos transmitían dulzura,eran los ojos de un dios y me estaban mirando a mí,a un pobre mercader como yo. Me invitó a tumbarme a su lado,me rodeo con sus pálidos y jóvenes brazos,y hablamos toda la noche...

Me contó su vida en Seatle,como se ganaba la vida montado en una barca,Como su padre era infiel a su madre y lo asustado que estaba de él. Yo le contaba el día a día en el mercado,mientras él no dejaba de sonreír,como si de un niño pequeño al que cuentas un cuento se tratase. El destino me había concedido un sueño,me había hecho el hombre mas afortunado del universo por una noche. El amanecer llego entre nuestras risas,las estrellas y la luna se ocultaron ante nuestros chistes,nuestros comentarios,nuestras ganas de vivir...

Pero el amanecer también se lo llevo de mi casa,y el vacío heló mi corazón al verlo partir. Le acompañe hasta el muelle,y se despidió con una leve sonrisa,prometiéndome que aquella noche no seria ni la primera ni la ultima...

Desde entonces,cada mes o dos meses viene,y me trae tres peces que vender como aquel día,dormimos en mi casa y hablamos toda la noche...Él es mi regalo del destino.

Me lleve toda la mañana pensando en él,la lluvia ya había mojado los productos que me quedaban por vender,y una terrible tormenta se llevo el toldo con el que protegía lo poco que me quedaba. Suspiré tristemente. En ese momento distinguí una silueta tras la lluvia,el corazón comenzó a latirme deprisa...

te echaba de menos...mi pescador...

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